Gestión ágil: tareas y valores

Gestión ágil

¿Cómo implementar una gestión ágil para un proyecto?

La gestión ágil de proyectos se implementa sobre la adaptación continua y no sobre la necesidad de anticipación. Existen pequeñas tareas que deben regir los proyectos para que sean considerados ágiles: 

  • La cooperación diaria entre los miembros del equipo
  • Mantener a los miembros del equipo motivados
  • Realizar entregas constantes, preferiblemente semanales
  • El desarrollo sustentable es necesario para mantener el ritmo del proyecto.
  • La continua atención al aspecto técnico y al diseño aumenta el principio de agilidad.
  • Equipos autosuficientes.
  • Reuniones frecuentes entre el equipo, para encontrar mejores medios y soluciones a las tareas pendientes.

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Gestión ágil

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4 valores que deben guiar los proyectos según el manifiesto ágil:

Para comenzar a implementar una metodología ágil, lo primero que se debe saber es que esta se rige por cuatro valores básicos:

1) De acuerdo con esta filosofía, los individuos y las interacciones son más importantes que los procesos y las herramientas. 

Este es el valor más importante del manifiesto. Por supuesto que los procesos ayudan al trabajo, son una guía de operación y las herramientas mejoran la eficiencia. Sin embargo  hay tareas que requieren talento y necesitan personas que lo aporten y trabajen con una actitud adecuada.

2) Otra condición que debe cumplirse es que el software funcional sea más importante que la documentación exhaustiva y completa. 

El manifiesto ágil no da por inútil la documentación, sólo la innecesaria. Los documentos son soporte de hechos, permiten la transferencia del conocimiento, registran información histórica y, en muchas cuestiones legales o normativas, son obligatorios, pero su relevancia debe ser mucho menor que el producto final.

La comunicación a través de documentos no ofrece la riqueza y generación de valor que logra la comunicación directa entre las personas.

3) Los creadores del Manifiesto Ágil también valoran la colaboración de los clientes, la cual debe estar por encima de las negociaciones de contratos.

El objetivo de un proyecto ágil no es controlar la ejecución conforme a procesos y cumplimiento de planes, sino proporcionar el mayor valor posible al producto.

Resulta, por tanto, más adecuada una relación de implicación y colaboración continua con el cliente, que una contractual de delimitación de responsabilidades.

4) El último, pero no menos importante: la capacidad de respuesta está por encima del seguimiento de un plan.

Responder ante las necesidades del mercado, a nueva información, a retroalimentación del cliente, a aprendizajes y a mejoras que surgen en el camino, incorporándolas rápidamente, es clave y es más beneficioso que seguir un plan al pie de la letra. 

Luego de saber las tareas y valores que deben guiar los proyectos ágiles, el paso a seguir es la elección de una metodología ágil que se adecue a un proyecto en particular: una de las más utilizadas es la metodología Scrum. ¿Qué son las metodologías de Scrum y cómo se aplican? Podés enterarte de más, siguiendo este link 

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